
Quema de libros. Fahrenheit 451
El desarrollo de las nuevas tecnologías no se dio solo. Ha sido un proceso reciente donde el uso de las tecnologías entra en tensión/contradicción con la innovación de las mismas (perdonar el marxismo). De ese modo, los usuarios le «dan vuelta» a la herramienta, la hacen suya, la transforman, le dan un «contenido» al uso.
Por ello que hablemos que más allá de las estrategias para criminalizar las distintas formas de circulación de data digital (que luego puede ser compilada como música, texto, imágenes, video), la lucha contra la «piratería» es una guerra perdida. Mientras INDECOPI lucha contra la copia de discos, la circulación de información hace rato que ha encontrado otros medios para difundirse. Esto trae consigo que formatos relativamente jóvenes sean dejados de lado, como el CD y el DVD y más bien tienda a levantarse formatos vintage, que adquieren mayor valor en estos tiempos de lo que tenían en los ochentas. La revista69 (ahora digital), informó hace poco que en los tiempos del mp3 el vinilo (el «mpatrás») ha incrementado sus ventas en 5 veces. El artwork del LP es finalmente vengado. Luis Aguirre, almirante sangriento del blog Bloody Hell, lo dice mejor: «Quizás el único camino que queda sea revisitar las antiguas portadas, esas que sí han quedado en la memoria en su tamaño original y no en esas reducciones ridículas del CD» (La muerte del álbum).
De allí que discrepe con algo que escribió Iván Thays hace un tiempo sobre el futuro del libro. El libro, la impresión, el artwork de la carátula, el papel, continuará existiendo en tanto obra en sí misma. Eso supone nuevamente repensar la lógica y dinámica de la industria editorial. ¿Podrá sobrevivir el libro (tal como lo conocemos) en un escenario donde el objeto final sea una pieza de artesanía? ¿Qué hay del autor? ¿Qué de las corporaciones editoriales?
Mientras tanto, las empresas editoriales se esfuerzan por perseguir y castigar el comercio de copias no autorizadas de sus libros. Como con el álbum musical, el libro mutará, la industria se transformará, los lectores cambiarán. Y en los tiempos de los textos digitales, el libro será una obra completa: contenido y soporte físico, buscando una armonía.
Y la gran empresa editorial morirá, abriendo la posibilidad a la creación literaria, artística, académcia.
Y los artesanos editoriales serán los Guy Montag del mañana.
Más:
Resignificando la piratería (Cibersociedad, Andrea Naranjo)
El libro futuro (Moleskine Literario)
La muerte del álbum (Bloody Hell)
No más piratería (Elmorsa.com)
Derechos de autor: ¿Fotocopiar o no fotocopiar? (Elmorsa.com)
Perútags: libros muerte dvd discos musica pirateria indecopi amazon-kindle internet nuevas-tecnologias peru
Caray, los libros son otro tema, ¿no? Pero no creo que lo que dices se contradiga con lo de Thays. Dicho sea de paso, lo que escribe Thays es lo que yo mismo pienso. Kindle + libros on-demand parece ser el futuro edénico de los lectores.
Los libros tienen un problema básico y horroroso en el Perú: su distribución es lentísima. El libro no llega a ti, tú tienes que ir a buscarlo. Ya, eso para mí, es una pérdida de tiempo. Sobre todo porque cuando buscas no encuentras. Olvídate de los bibliotecas: es difícil acceder a ellas. La digitalización es LA solución.
Un ejemplo a modo de ilustración. ¿Están las univesidades o los profesores usando formatos PDF para descentralizar la distribución de textos de lectura en las clases? En mi época existía la fotocopia, pero por más que Rocío Silva Santisteban las defienda hoy creo que la fotocopia debe morir. Dos razones: se leen muy mal, son incómodas incluso anilladas y después de un tiempo perecen. Hace poco lancé a la basura dos cajas con ingentes cantidades de fotocopias: inservibles para la lectura. La digitalización te permite tener una copia perfectamente legible para siempre. Y tu impresora y tu tinta son las «imprentas» on demand personales si requieres tenerla en físico. Este sistema debería funcionar para esa gran cantidad de artículos o capítulos individuales que te suelen enviar a leer en la universidad (que son muchísimos más que los libros completos). Yo no sé si ya lo están haciendo, pero deberían. En mi época esto me hubiera ahorrado muchísimo tiempo, colas y absurdos contratiempos como páginas que no aparecían o copias que se comían partes del texto. Un verdadero asco. Pero claro, eran otras épocas. Hoy, con internet el sistema se puede y debe mejorar. Este comment continuará…
hola luis. de nuevo, gracias por el comentario.
yo vería más bien lo complejo del panorama. sí creo que ciertos libros (como ciertos vinilos, para seguir con la analogía) van a subsistir. pero tener no sé, un documento de trabajo sobre programas sociales en el perú, no. allí prefiero el pdf, y como tú dices, imprimirlo y todo.
el problema está cuando tienes una mala conexión y finalmente el ancho de banda se vuelve en una suerte de tirano. la fotocopia termina siendo la salida más cómoda.
eso lo digo por experiencia propia. justamente trabajé durante años en el proyecto cholonautas, con una biblioteca virtual (todo pdf) digamos que bastante buena para ciencias sociales. sin embargo, en el interior, esta no reemplazó a la fotocopia.
en todo caso, bacán que se abra la conversa y se abran preguntas.
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