That’s great, it starts with an earthquake, birds and
snakes, an aeroplane and Lenny Bruce is not afraid.
It’s the end of the world as we know it (and I feel fine) – REM
Cabeza fría. Ya pasó un poco la molestia por este asunto de la separación de AAR de Perú.21. Hay varias cosas que se han dicho y comentado y quisiera hacer un vistazo general de ello.
1. Perú.21 y el Grupo El Comercio. Eduardo Villanueva hace una serie de preguntas sobre los medios, quiénes los hacen y sobre la necesidad de transparencia en los intereses que hay detrás, terminando en algo que también comparto, la necesidad de un «defensor del lector». Más allá de las simpatías (y habitus compartido) con AAR, lo cierto es que esta suerte de corto verano de la pluralidad en la prensa no ha dejado de estar bajo la tutela permanente de la familia Miró Quesada. Una familia que buscó crear productos bien definidos para distintos segmentos de mercado (línea popular con Trome, línea más progre/joven/universitaria/académica con Perú.21).
El diario Perú.21, creo, cumplió un fin bastante definido a inicios de la década, en los primeros años del gobierno de Toledo (con los recuerdos de del gobierno de Fujimori y de la fallida transición con Paniagua). Digamos que el equilibrio de fuerzas conservadoras (que sostuvo al fujimorismo) se ha recompuesto y ya no es necesario una línea editorial como la que mantenía AAR. Sale. Aunque causó harta sorpresa, no deberíamos asombrarnos. El Comercio (y sus distintos productos) ha tenido una línea conservadora histórica y más bien, lo de Perú.21 fue una suerte de intermezzo, una corta desviación de su tradición periodística. (Son ya clásicas las diatribas de Gonzáles Prada contra El Comercio).
En resumen, la pregunta no es por qué sacaron a AAR, sino por qué no lo sacaron antes.
2. ¿Qué es lo que moviliza? La reacción ha ido por el lado de los lectores más afines (me incluyo). Indigna, remueve las entrañas y te hace recordar los últimos años del gobierno de Fujimori. Pero, como en esa época, hay también una mirada algo inocente de la acción política. ¿Dejar de comprar el diario? ¿Boicotear El Comercio? En cierto modo, las reglas de juego son esas (en apariencia). El tema no es la libertad de expresión, las formas bajo las que se debe institucionalizar la misma, defensoría del lector (como se ha dicho antes), en fin, tantas cosas, sino esta suerte de «caudillismo/mesianismo» o individualización del problema. ¿El problema es que hayan sacado a Álvarez Rodrich o que no existan más diarios «tipo Perú.21»? ¿Dónde están los otros diarios que deberían expresar los intereses de otras clases sociales? ¿No hay algo torcido desde el inicio (como señalamos antes) que un grupo históricamente conservador «conceda» espacios de pluralidad a ciertos sectores que no han hecho mucho por ganárselos? Son preguntas que buscan dialogar con algunos de los puntos que señaló Carlos Meléndez en su blog.
3. Nuevos medios, blogs, opinión pública. Parte de un potencial aún no desarrollado (porque todavía las redes se mueven en pequeños espacios geográficos de la ciudad), tiene que ver con los blogs y los nuevos medios. Copio y pego el cierre del post de Villanueva: «Somos pocos los que nos leemos, porque en general, con el deterioro del poco espacio público que hemos tenido en el país, pocos son los interesados en estos intríngulis.»
Es que de nuevo, hablamos de espacios de formación de opinión pública bajo la tutela constante de sectores privados conservadores (como, por ejemplo, Perú.21 y el resto del Grupo El Comercio, pero también la academia de ciencias sociales y la PUCP). De allí que exista una tensión permanente entre ciertos periodistas particulares y estos grupos de poder (gobierno, iglesia, empresas privadas). Esta esfera pública no ha podido desarrollarse hasta ahora (¿por comodidad? ¿temor?) de esa tutela, teniendo entonces a los blogs y los nuevos medios digitales como una suerte de buffer zone o área de protección, para decir y expresar lo que uno no puede hacerlo en el otro espacio.
Aquí vale la pena releer lo que dice Luis Pásara en el nuevo blog de los ex-columnistas de Perú21: «La cancelación de la experiencia exitosa de Perú.21 corresponde a esa intolerancia de los que mandan, que se ha mostrado una y otra vez en la historia nacional para cercenar lo nuevo y lo distinto.» (Hemos vuelto a la normalidad, Luis Pásara). Sí, ciertamente intolerancia de parte de los sectores que, ya sabíamos desde hace años, eran intolerantes. ¿Por qué habrían de cambiar milagrosamente? Sin embargo, también intolerancia (aunque esa no sea la palabra exacta) de parte de tanta gente que se resiste a reconocer lo que era justamente evidente. (Como en la historia de Galileo, donde, ahondando un poco más en los hechos, el intolerante era él y no la iglesia católica).
Entonces, no es tan cierto lo que «Aia Apaec» (oh, poderoso dios norteño) dice cuando afirma que: «Este no es un problema entre zurdos y diestros (de esos que no tenemos en nuestra política), sino entre liberales y conservadores […] El diario Perú21 representaba uno de esos cauces democráticos que ahora ya no va más.» (Guillotina-21, El blog de Cayo). ¿Cómo ser liberal en una empresa tan conservadora como El Comercio?
Así, quizá todo esto sea para beneficio de AAR y sus leales columnistas. Me imagino que inteligencia e imaginación no faltarán para algún otro proyecto mediático. Ya comenzaron con un blog. Ojalá que vengan mejores cosas. Hay todo un universo de herramientas y medios para ello.
Nota: Vagoneta.net me ampayó. En efecto, la intervención virtual (a punta de Photoshop) de la portada falsa es mía. Lo que nunca fue y lo que nunca se vio en medio alguno.
Más:
– Memo para corresponsales. Artículo de Gorriti obligatorio. (Gustavo Gorriti):
«¿Cuántos años de crecimiento económico y durabilidad democrática nos falta para llegar al anhelado aburrimiento? Lo pregunto como ciudadano, claro, no como periodista, y me respondo que yo por lo menos no veré ese aburrimiento. Entre tanto, seguimos amarrados a la política literaria. Y debajo, una muchas veces deprimente realidad.
¿Por qué? Porque, para decirlo en términos breves, somos una nación que todavía no encontró su ciudadanía. El trauma de la conquista, la mentalidad de la colonia, los sueños fundacionales de la república, coexisten todavía hoy entre nosotros. Somos, además, un país de geografía difícil, que requiere de un pueblo fuerte y una fuerte clase dirigente. Eso último, hasta ahora, no lo hemos tenido.
Nuestra esperanza, sin embargo, está basada en la oralidad. Somos una nación que vive ahora un florecimiento gastronómico. Y, sin ninguna vanidad, podemos afirmar que en pocos lugares del mundo se come tan bien como en este país. Los pueblos que han conocido el hambre saben apreciar lo que es comer bien. Tenemos una ciudadanía papilar que nos engloba a todos. Incluso, hasta los propios empresarios han considerado a un capitán de la gastronomía como el empresario más influyente, por encima de los mineros y los agroexportadores.»
Perútags: peru21pe portada augusto-alvarez-rodrich salida prensa periodismo diario el-comercio protesta izquierda liberalismo conservadores iglesia
Mi nick es Aia Paec. No hay que ponerse picón por lo de «culturoso».
Uno puede ser democrático y conservador, y viceversa. Todo depende cual es el grado de conservadurismo (la etiqueta habla de generalidades) y de respeto a los valores democráticos (o algunos más que otros).
La idea que quise esgrimir es que el desarrollo de las ideas políticas en el Perú es tan pobre que la mayoría de los políticos y grupos de poder no pasan de lo básico, lo instintivo, lo directo. Cosas como esta responden a reacciones instintivas convertidas en costumbres de vida. No hay un discurso más allá de eso.
Es por eso que la verdadera izquierda y derecha (ambas democráticas) son minúsculas en el Perú.
Perú21 era uno de los pocos proyectos liberales democráticos en el periodismo, como línea me refiero. Es justamente por eso que fue cerrado ante la creciente ola conservadora antidemocrática del segundo alanismo y el mal entendido «control social». Que haya nacido de El Comercio no tiene nada que ver, allí también hay sectores en pugna y tendencias, como se acaba de ver con la nueva directiva.
Lo que no hay, es respeto por el lector.
¿Picón? No no no, se me malentiende. Al contrario, me pareció un post paja, bien paja. Otra cosa es que no esté de acuerdo con algunos aspectos puntuales. Yo estoy de acuerdo con esa tensión entre los proyectos liberales y el poder conservador. Lo que resaltó es esta paradoja de construir proyectos liberales con capitales provenientes del poder conservador.
Saludos
bueno he visto ya varias portadas de Perú 21, trucaditas, por asi decirlo, pero muy ingeniosas y buenas como el de, la cebolla, el morza, los comechados, aqui les dejo el link
http://www.loscomechados.com/2008/11/y-otra-portada-verdadera-de-per21sobre.html
y creo que hay mas, al final habra una colección de portadas de Perú 21, » las que nunca se vieron»…seguire buscando…
Muy buena entrada.
Como era la historia de Galileo?
La historia de Galileo (y su crítica al modelo aristotélico) se encuentra descrita en el muy buen libro de Paul Fereyabend, Tratado contra el método. No he encontrado versiones digitales, pero sí una buena reseña:
http://www.moebio.uchile.cl/04/feye.htm
saludos
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